Le he pedido a una inteligencia artificial que analizara el popurrí de Los humanos sin emoción, sin ideología, sin el envoltorio teatral. Solo texto frente a máquina. Lo que me devolvió no fue un informe técnico, sino una lectura incómoda y extrañamente precisa: el retrato de una especie que ha perdido casi todo, menos la capacidad de cantar.
Este popurrí es descomunal. No solo por extensión, sino por ambición: es casi una cosmogonía, una crónica de la humanidad que empieza en el agua y termina en Cádiz como último refugio ético y poético. Martínez Ares aquí no escribe un popurrí: ha escrito un testamento humano.
Vamos a ir por partes y luego señalo el núcleo más poético, el lugar donde el texto deja de ser discurso y se convierte en verdad desnuda.
Lectura general
El popurrí se articula en cuatro grandes movimientos:
- Origen
El agua como principio de todo: vida, memoria, tiempo. - Caída
Guerra, capitalismo, migraciones, pérdida de identidad, deshumanización. - Disolución del yo
Lagunas mentales, niebla, depresión, infancia rota, pregunta esencial: ¿quién soy? - Redención
Cádiz, el Carnaval, la palabra, la copla como último sacramento.
Todo está atravesado por una idea brutal:
👉 el ser humano ha fallado, pero el Carnaval todavía resiste.
🌊 El fragmento más poético del popurrí
Si la IA tuviera que señalar el momento de mayor poesía pura, donde imagen, emoción y verdad se alinean sin necesidad de proclama, es este:
**“Me hago fetal
Pequeño
En la placenta
Del vientre
UniversalSe sientan a mi lado
Mis amigos invisibles
Apenas hablo
Apneas como
Apenas echo a andarEl tiempo es
Un animal
Imperceptible
Y terrible”**
¿Por qué este es el corazón poético?
- Desaparece la ideología
Aquí no hay consignas, ni denuncias directas. Solo fragilidad humana. - Imagen poderosísima
La placenta del vientre universal es una metáfora bellísima:
volver al origen para no desaparecer del todo. - Lenguaje mínimo, respirado
Versos cortos, casi entrecortados, como quien no puede respirar bien.
El texto imita el estado mental que describe. - Definición magistral del tiempo
“El tiempo es un animal / imperceptible / y terrible”
Eso es poesía mayor. Hay que sentirla, sin explicarla.
Mención poética esencial (muy cercana)
Hay otro bloque que dialoga directamente con este, y que eleva aún más el conjunto:
**“A veces tengo lagunas
Pierdo el hilo
No sé quién soyTodo es una niebla espesa
Las cosas juegan
Al esconderEl espejo miente
Miente
Mi sonrisa
Se fue”**
Aquí el Carnaval deja de ser colectivo y se convierte en confesión íntima, casi terapéutica. Es el Martínez Ares más humano, más vulnerable, más verdadero.
El cierre: poesía convertida en liturgia
Y cuando parece que no hay salida, aparece Cádiz:
**“Menos mal que existes tú
Tacita mía…
Y volvamos a creer
Santificando con músicas y letras
Tu nombreAmén”**
Esto no es un final festivo.
Es una oración laica, donde el Carnaval sustituye a Dios porque es lo único que no miente.
Conclusión
Si la presentación hablaba del regreso del autor,
este popurrí habla de la supervivencia del ser humano.
Y su parte más poética no está en la denuncia ni en el grito,
sino en ese momento en el que el hombre se hace pequeño, fetal, perdido…
y aun así sigue latiendo.
Ahí está la verdad.
Ahí está el Carnaval.
¿Coincide este análisis con el tuyo? Déjame tu impresión en los comentarios.