Este libro cuenta el camino de Ana no de Agustín Gómez Arcos, una mujer anciana que decide atravesar España a pie, después de que la guerra le haya quitado casi todo. Es una historia dura, silenciosa y profundamente humana.
Esta publicación forma parte de la trilogía, que el escritor almeriense escribió en el exilio francés: El cordero carnívoro (1975), Maria República (1976) y Ana no (1977)
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Una mujer que lo ha perdido casi todo
Ana no, es una mujer de setenta y cinco años. La guerra civil marcó su vida para siempre. Perdió a su marido y a varios de sus hijos. Solo le queda uno, el más pequeño, encarcelado desde hace décadas en una cárcel del norte.
Un día toma una decisión sencilla y enorme al mismo tiempo: ir a verlo.
No tiene dinero. Es analfabeta. Apenas sabe moverse por el mundo. Sin embargo, empieza a caminar siguiendo la vía del tren, convencida de que, tarde o temprano, ese camino la llevará hasta su hijo.
Lo único que posee de verdad son sus pies cansados y una voluntad que no parece agotarse.
Un país duro en blanco y negro
Durante el trayecto, Ana se enfrenta a una realidad que no tiene nada de heroica. La pobreza aparece de forma constante. El hambre la obliga a buscar trabajo insospechados.
El viaje muestra también una España marcada por el miedo, y por las consecuencias de la guerra.
En su camino se va encontrando a personas que la ayudan o la acompañan durante un tiempo. Entre ellas destaca un trovador ciego que le enseña algo que Ana nunca había tenido la oportunidad de aprender.
Gracias a él descubre un mundo nuevo que siempre había quedado fuera de su alcance.
Pero en ese país incluso las pequeñas libertades tienen un precio.
Aprender, recordar y seguir andando
Mientras avanza hacia el norte, Ana también recuerda su propia vida. Aparecen escenas de su juventud, de su matrimonio y de la familia que formó.
El recuerdo de sus hijos y de su marido acompaña cada paso del camino.
Al mismo tiempo, el viaje la obliga a enfrentarse a situaciones que nunca había imaginado: la vergüenza de mendigar y la sensación de ser invisible para casi todos.
Aun así, continúa.
Su objetivo es simple: ver de nuevo a su hijo.
Ese deseo sostiene todo el camino.
Una historia de resistencia silenciosa
El libro retrata una forma de resistencia tranquila.
Ana no de Agustín Gómez Arcos, no pretende cambiar el mundo. Ni siquiera cree que su historia sea importante. Solo quiere cumplir un último deseo después de una vida marcada por la pérdida.
Por eso sigue caminando.
Con paciencia.
Con cansancio.
Y con una obstinación que, a veces, parece más fuerte que la propia vida.